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Saturday, November 24, 2012
Sunday, May 06, 2012
Dexter. El oscuro pasajero.
Lo típico: una novelita que se consume en un par de días, sin mayores pretensiones literarias. Entretenida. Y eso incluye -en su misma expresión- todo aquello que signifique entretenimiento norteamericano. Cero complejidad, chistes fáciles, enigmas descifrables, final abierto y feliz.
Generalmente, las series televisivas y las películas quedan por detrás -y muy lejos- de sus versiones literarias; pero Dexter es el caso opuesto. La serie es infinitamente superior, aún cuando es una transcripción casi literal de la novela (en la serie cambia el final, el cual creo que es mejor, más "redondo").
Está bien, en mi casa -y después de la insuperable Six Feet Under- sentimos un especial cariño por Michael C. Hall y eso hizo que nos acercáramos a la serie de buen talante; cosa de la cual no nos arrepentimos en lo más mínimo; ahora, además, el cariño se ha hecho extensivo al resto de la compañía.
Dexter -la novela- es un pequeño pasatiempo entre dos textos de mayor importancia. Lo curioso es que resulta más controvertida que la serie (en cuanto al planteo del carácter moral de un asesino serial pero que sólo actúa contra "los malos"). Eso es algo que Lindsay no quiso, o no pudo, (o quizá simplemente se lo perdió): tratar, y conlleva, en sí mismo un demérito. Hubiesen sido aceptables doscientas páginas más, pero siempre y cuando en ellas se tratara el tema con más profundidad.
Lindsay, Jeff. Dexter. El oscuro pasajero. Barcelona, books4pocket, 2005. título original: Darkly Dreaming Dexter. Traducción: Toni Hill Gumbao.
Saturday, April 28, 2012
Cuadernos de Lanzarote I. José Saramago
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.
Así comienza el conocido soneto de Francisco de Quevedo; y así me siento cuando leo algún libro de un autor que ha logrado colarse en mi alma un poco más allá de lo que habitualmente puede hacerlo alguien escribiendo un buen libro. Me refiero a esos autores a los que uno, sin conocerlos personalmente puede considerar como a "un amigo". No son muchos los que logran llegar a tales niveles, sí los son aquellos que pueden agradarnos y a los que, incluso podemos seguir por años y por cientos y cientos de páginas. A lo que hago referencia es a una cualidad diferente, superlativa; una cualidad difícil de explicar (bueno, algo así como la amistad misma, ¿no?).
Cuadernos de Lanzarote I es, precisamente, la oportunidad de ingresar a la sala de estar del escritor/amigo. Adentrarnos, aunque sea brevemente, en sus quehaceres y sus pensamientos diarios; en sus más y sus menos, en sus gustos y sus pareceres. Quien ha leído toda la obra de ficción de su autor favorito, unos diarios pueden saberle a poco: pero ése no es mi caso. Si bien no van a ser mis libros predilectos, estos cuadernos o diarios son un buen complemento del resto de su obra. Y más ahora que ya no lo tenemos más con nosotros y que, de manera inevitable, deberemos recurrir a la relectura como manera inevitable de "conversar con los difuntos".
P.S.: Tengo en mi poder la nueva/vieja novela de Saramago, publicada después de su muerte (a pedido suyo): Claraboya. La que comenzaré en algún momento cercano. Un regalo de José desde el más allá. Habrá que seguir dándole las gracias.
Saturday, April 14, 2012
Días de infancia. José Pablo Feinmann
Días de infancia es la tercera entrega de la saga de Joe Carter, ese Boogie el aceitoso cruzado con Clint Eastwood, John Wayne, Edgard Hoover y algún otro que ustedes sumarán a su buen gusto y entender. Porque Joe Carter es eso: la suma que Feinmann (y cualquiera de nosotros, lectores intertextualizadores, si se me permite el neologismo) quiera o querramos darle al personaje. Feinmann usa (y seamos sinceros: a veces abusa, al menos en esta tercera entrega) de sus referencias a la cultura popular norteamericana. Éste es, quizá, uno de los puntos débiles de la novela: la constante referencia al cine, al comic, a la música norteamericana de mediados de siglo XX. el problema radica en que esas citas dben tener su espacio lógico dentro de la trama general, cosa que pocas veces Feinmann lo logra con fluidez (tal vez la excepción -lógica, por otra parte- sean las referencias al comic, ya que el Joe Carter que se nos presenta aquí, tal como el título de la novela nos lo dice, es el de la infancia, donde la avidez por se tipo de lecturas es inevitable). El texto es bastante más extenso que las dos primeras novelas de éste personaje: 500 páginas contra apenas 200 de Carter en New York o Carter en Vietnam, además está narrado en forma de monólogo, lo cual le permite a Feinmann extenderse a lo largo de páginas y páginas en tópicos que deberían ser tratados en forma un poco más breve. En cierto momento parece que el subconsciente del mismo Feinmann le avisa de que algo así está sucediendo (lo cual parece ocurrir un poco tarde, porque esto ocurre cerca de la página 400), ya que el mismísimo Joe Carter le dice al personaje femenino, Jennifer: bueno, basta ya, me aburres con tu cultura. El capítulo siguiente es una muestra del mejor Carter, pero después recae otra vez en algunas páginas donde las referencias se hacen algo tediosas. Quienes seguimos a Feinmann sabemos de su amor por las viejas películas americanas y por su fascinación con sinatra o con Mandrake el mago; pero como ya lo dije antes: si esas referencias no se ontroducen de un modo fluido, se vuelven pesadas, hacen más lenta la lectura y se corre el riesgo de caer en lo inverosímil (algo de eso ocurre cuando Jennifer le habla de filosofía a Joe, un chico casi analfabeto y tosco como una roca). La novela se mueve por carriles previsibles y lógicos, con una violencia constante pero menos explícita que en Carter en New York, por ejemplo (aún no he leído Carter en Vietnam), salvo algunos momentos que tornan a estas páginas en una gloriosa oda al salvajismo. Porque, vamos, hay que ser sinceros, eso es lo que estamos buscando, en definitiva. Violencia y violencia a lo Carter: injustificada (desde nuestro punto de vista, el de latinos mugrientos), cínica, divertida, lenta, dolorosa, cruel, satisfactoria. Pero está bien, Días de infancia no es lo mismo que las dos primeras novelas de Carter, es el compendio y la síntesis de su infancia y su justificación en tanto ser (caramba, qué poder tiene José Pablo que ya estoy escribiendo como él). Días de infancia es una buena novela de entretenimiento, aunque no del todo pasatista o vacía de cierto contenido extra. Lógicamente, ésta no es La sombra de Heidegger ni pretende serlo, pero alguna substancia podemos aprovechar entre tanto homenaje y decorado hollywoodense.
Friday, April 13, 2012
Crítica y arte.
Diseño de protesta, un libro de Milton Glaser y Mirco Ilic, es un compendio de avisos publicitarios, obras artísticas, imágenes modificadas, publicaciones (como la reconocida revista Adbusters, por ejemplo). Me fue difícil elegir entre las casi doscientos cincuenta páginas de estupendas -y no pocas veces dolorosas- imágenes. Éstas cubren un amplio espectro crítico aunque, obviamente, prevalecen las cuestiones políticas. Alguna hay que hace referencia a temas ecológicos, consumistas, racistas o feministas. Les dejo una pequeña muestra, pero fueron tantas las que quería dejar aquí que en cualquier momento es posible que postee una segunda parte, con algún otro dato añadido.
Thursday, April 05, 2012
Francis Bacon. Dos libros.
Si hay alguien que bien puede haberse ganado el mote de revolucionario es Francis Bacon. Revolucionario con contenido, con substancia, con esa transmutación de todos los valores de los que hablaba Nietzsche. No pertenece a esa caterva de revolucionarios que para romper con un esquema se limitan a magnificar la nada o el absurdo. Bacon revoluciona y revuelve (soy consciente del uso de la misma raíz en los términos y por ello es que los uso de esa manera) la mirada burguesa y servil del hombre bienpensante, del hombre de moral encuadernada y forrada con papel araña.
El primero de los libros es el ya clásico Francis and the Tradition of Art.
El primero de los libros es el ya clásico Francis and the Tradition of Art.
En este maravilloso volumen encontramos absolutamente todo o que necesitamos para adentrarnos en la obra de Bacon. Hay aquí, por supuesto, reproducciones de sus obras, pero también fotografías de su caótico estudio, de él mismo, fotomontajes, estudios, reproducciones de otros artistas (indispensables para entender la obra de éste autor), notas en pedazos de papel. Una obra imprescindible sobre un autor insustituible para la comprensión del arte del siglo XX.
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El segundo de los libros es sólo para aquellos fanáticos de la obra de Bacon. Sería algo así como esos discos con pésimo sonido que de todos modos compramos porque se trata de un raro concierto de nuestra banda favorita.
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Francis Bacon, Working on Paper, reúne, tal como lo indica su nombre, los trabajos en papel. Ahora bien, también sabemos que para las editoriales y el mercado, todo aquello que haga un artista es una obra de arte (mejor no entrar aquí con el tema de la interpretación y sus consecuencias. Ya hablaré de Susan sontag y su famoso ensayo en otro momento). Estos "trabajos" no son más que notas pictóricas, meros bocetos o estudios que todo artista hace antes de llegar a la obra final. Carecen de todo valor más allá de la mera curiosidad para el fanático o el estudioso del artista en cuestión.
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De todos modos, siempre vale la pena acerarse a la "cocina" de los grandes; aunque más no sea para echarle un vistazo al modo de trabajo o a la búsqueda que cada artista hace en su camino.
Monday, March 05, 2012
La filosofía feroz. Michel Onfray
Hace poco dije que
Tomás Abraham leyó mal a Nietzsche y que esto lo llevaba a tomar una postura de
superioridad en sus críticas. Michel Onfray también leyó mucho a Nietzsche,
pero parece que éste filósofo lo hizo bastante bien, sobre todo –y al menos en
lo que respecta a La filosofía feroz—en
aquella idea de filosofar a martillazos.
A lo largo de veintiséis
textos breves Onfray nos sacude con verdaderos mazazos de filosofía, de sentido
común, de fuerza argumentativa. Así, la política, la televisión, los
nacionalismos, el derecho y, por supuesto, el ateísmo y la constante crítica a
los monoteísmos son los objetivos y las bases de estos artículos.
Cada uno de ellos
bien puede ser un punto de partida
para una reflexión (me corrijo, dije “puede ser” cuando en realidad,
simplemente, “es”), para ser usado como germen de un texto mayor. Sólo las
personas de la capacidad de Onfray pueden ser tan contundentes en tan poco
espacio.
Wednesday, February 13, 2008
Nadie vio Matrix
Vi este libro en una vidriera de la calle Rivadavia y supuse que era una mera recopilación de artículos de algún periodista joven o de algún joven puesto a periodista, lo que me pareció bastante peor (deben reconocer que la portada del libro nos da esa sensación de manera casi inevitable).
Un par de días después y por absoluta casualidad, cae en mis manos un ejemplar de la revista Noticias en donde se publicaba un resumen del capítulo cinco del libro (capítulo que trata el tema de las relaciones Vaticano-EE.UU. o, más puntualmente, Benedicto XVI-George W. Bush). Entonces decidí comprar el libro y ver qué más traía consigo.
Y bien, luego de tres días de lectura (462 páginas) no puedo menos que recomendar fervientemente Nadie vio Matrix, aún cuando tenga algunas reservas al respecto. ¿Y por qué recomendarlo fervientemente, entonces? Pues porque aún si no estamos de acuerdo con todos los puntos que Graziano expone (o, como en mi caso, más que con los puntos expuestos mis reservas corren más por el lado del “cómo” fueron expuestas), el libro es un buen punto de partida para iniciar una investigación propia, es un buen punto de partida para discutir y, sobre todo, es un muy buen punto de partida para pensar; eso que tanta falta hace en estos días de cultura light y pseudopensamiento predigerido.
Algunas de las preguntas que Graziano trata en su libro son: ¿Qué es lo que en realidad ocurrió el 11 de septiembre de 2001? ¿Qué intereses económicos determinaron el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid? ¿Por qué era necesario derribar el partido de Aznar? ¿Cuál es la escandalosa verdad que se oculta tras los atentados del 7 y 21 de julio de 2005 en Londres? y muchas otras tanto o más interesantes que éstas.
Anímense y léanlo. Hasta podemos abrir un blog sólo para discutir cada uno de estos temas.
Saturday, November 10, 2007
La Vierge et l'Enfant entourés d'anges, Jean Fouquet
El arte tiene, para mí, una faceta que lo distingue de todo lo que me rodea: la capacidad para obsesionarme con ciertas obras. Tanto puede ser la música, la literatura, el cine, la plástica.
Desde que conocí este cuadro no puedo quitármelo de la cabeza. Mucho ha influido en ello el hecho de que la obra es mucho más antigua de lo que yo pensé en un primer momento. Cuando noto que una obra comienza a ganar terreno en mis momentos de vigilia (no hablemos de lucidez) de inmediato comienzo a buscar datos que complementen lo que en un primer momento sentí, ví o supuse. Así fue que descubrí que la Virgen y el niño que adorna esta página data de 1452-1455; en ese momento yo estaba leyendo un libro sobre Leonardo (cuyas Madonnas me gustan pero que nunca llegaron a perserguirme como lo hizo esta) y allí estaba la fecha de su nacimiento: 15 de abril de 1452. Es decir que mientras Leonardo daba sus primeros berridos ya Fouquet estaba abocado a la realización de este cuadro.
¿Y por qué tanta obsesión? bueno, eso mismo me pregunto cuando me digo que ya llevo 27 años escuchando Cygnus X-1 de Rush y aún lo hago con la misma sensación de sorpresa y el mismo placer, o cuando leo por n-ésima vez La ciudad junto al mar. No sé por qué y quizás allí esté parte de esa respuesta que no me interesa encontrar; quizás sea ese mismo misterio que la obra transmite y que nos deja, a veces, sin las palabras necesarias para explicar qué es lo que estamos sintiendo.
Wednesday, September 26, 2007
Massive Attack
Aquí no hay velocidad ni solos de guitarra a mitad de cada canción. Lo que sí hay es (generalmente, aunque no siempre) un bajo cíclico –notable groove, especial para que los aprendices de bajista tomen nota de la función que debe cumplir este instrumento en la música actual-, teclados densos y con un fuerte sonido electrónico, una batería obsesiva mezclada con una caja de ritmos electrónica, una guitarra muy distorsionada que solo aparece para reforzar climas, no para adueñarse de la canción, y voces varias (hay muchísimos invitados –masculinos y femeninos- en este rubro), lentas, suaves y sugerentes.
Háganle caso a los muchachos de Massive Attack y salgan a manejar una noche mientras escuchan uno de sus discos (recomendable: autopistas, rutas o avenidas semidesiertas y una buena compañía dormida en el asiento del acompañante). Y si no tienen auto cálzence el MP3, tomen un colectivo y, mientras miran por la ventanilla, déjense llevar por la música y vayan haciéndose la película que más le guste.
Regina Spektor - Begin To hope
Y la síntesis de la frase socrática es algo que se me hace presente cada vez que alguien (no pocas veces el azar) me da a conocer algo como esto. ¿Cuánto me estaré perdiendo? ¿Cuántos artistas, cuántas obras están allí y nunca podré llegar a conocerlas? Suena como una idea pesimista, pero no lo es tanto; simplemente es un hecho anecdótico e inevitable, un mero juego mental (pero persistente).
Todo esto para decir que no tenía el más mínimo conocimiento de Regina Spektor hasta que fui a visitar a un amigo que ni bien me vio llegar me dijo: “¿A vos te gusta Tori Amos, no? Escuchá esto” y puso Begin To Hope.
La chica nació en Rusia y vive en New York (¡No habérmela cruzado cuando anduve por allí caraxo!), lo que puede explicar un poco las mezclas de sonidos, melodías y ritmos que le imprime a su música. Mi amigo (¡Gracias Juan!) estaba empeñado en probar que Regina Spektor es mejor que Tori Amos, pero a mí no me parecen tan disímiles; no, al menos en la mayoría de las canciones: ambas tocan el piano, ambas componen sus propias canciones, ambas tienen un registro vocal parecido y ambas rompieron con los moldes compositivos en su momento.
Lo que las diferencia es que Regina Spektor es algo más jugada, algo más creativa y un poco más arriesgada que Tori Amos (pero hay que tener en cuenta que la primera tiene veinte años de ventaja sobre la segunda y que su arte comienza donde el de la otra termina), pero hay que reconocerle que puesta a volar, la rusa/neoyorkina es imparable.
El disco completo es estupendo, pero se destacan, para mí, un par de composiciones brillantes: Apres Moi (una genial mezcla de ritmos, melodías, tonos, idiomas) y Lady (una maravillosa canción que parece compuesta por Tom Waits y cantada por Billie Holliday, una cruza perfecta).
En la página oficial de Regina Spektor y en el obvio enlace Music tienen los discos de esta chica y pueden escucharlos completos. Una vueltita por allí es recomendable (si lo hacen escuchen las canciones que les recomiendo).
En YouTube también pueden verla, pero lo videos, obviamente, son de temas más convencionales.
Saturday, March 10, 2007
Dientes Blancos - Zadie Smith
Y bueno, éste fue el libro que hizo el número mil. Dientes blancos es una estupenda novela, ágil, divertida pero no vacía, entretenida pero no hueca, rica en matices, larga (sí, cuando un libro es bueno el hecho de que sea largo también es una virtud), y debe haber algún que otro adjetivo que le cuadre bien pero que ahora se me escapa, no como a Zadie Smith, quien parece no tener problemas a la hora de adjetivar o de comparar o de...
En fin, resumiendo lo obvio: si les gusta la buena literatura sin ínfulas de literato rebuscado éste lbro es para ustedes.
Y hay dos libros más de Smith por ahí, así que voy a ver si consigo algo más y luego les cuento.
Ah! y no quiero olvidarme: Gracias Natasha!
Aquí tienen un par de páginas de las más de seiscientas que tiene la edición de bolsillo. Espero que les guste.
Wednesday, December 21, 2005
Ian Anderson Plays Orchestral Jethro Tull.
La música rock se compone de tres o cuatro acordes que se repiten casi constantemente (el llamado "riff") y donde la voz y -a veces- la primera guitarra- apoyan la melodía. Allí es donde radica la dificultad de la adaptación. Se torna monótono o demasiado pobre escuchar aquellas viejas cancione de Kiss o de Queen en versiones donde unas cuerdas y unos bronces roncos se esfuerzan en repetir tercamente tres o cuatro notas constantemente (un "loop deabolico" me hubiese gustado escribir).
Así, entonces, llegamos al caso de Ian Anderson. Anderson ha intentado -con desigual resultado- que se lo tomara como un músico en serio (escuchar "Divinities. Twelve Dances With God" por ejemplo). Y digo con desigual resultado ya que la crga de haber sido "un músico de rock" parece que ha mucha gente le impide escuchar el crecimiento artístico individual.
Creo que Ian Anderson Plays Orchestral Jethro Tull, es uno de los mejores conciertos que se ha logrado en esa nueva costumbre de orquestar canciones que fueron hechas originalmente con una guitarra, un bajo y un teclado limitado.
Si pueden, no dejen de escuchar canciones como " Pavane", "Calliandra Shade" o "We Five Kings", aunque todo el DVD (también se ha editado en CD) es una maravilla auditiva.
Saturday, September 17, 2005
The Ditty Bops.
Como siempre ocurre cuando nos encontramos con algo bueno que no esperábamos, la sorpresa se tornó en agradable descubrimiento. The Ditty Bops no son el tipo de banda que escuche habitualmente, pero su disco debut -el que lleva el mismo nombre de la banda- últimamente suena muy seguido por estos lados.
Guitarra, mandolina, contrabajo, piano y violín (eventualmente el violinista toca guitarra eléctrica en un par de canciones) son los instrumentos que se usan para recrear un estilo musical con reminiscencias de fines de los 50's. Mención especial para lo mejor del grupo: el perfecto control, equilibrio y armonía entre las dos voces femeninas (Amanda y Abby, desconozco sus apellidos).
Afortunadamente The Ditty Bops son una banda nueva y necesitan, más que nada, promocionarse; así que lejos de esas veleidades de divas egoístas (como Madonna) o de millonarios avaros (como Metallica) en su página oficial nos encontramos con una vieja rockola donde podemos escuchar sus canciones completas, además de tener acceso a sus letras (de un tono naïf muy de la época que estas chicas parecen adorar). En la sección de fotos se puede observar que en cada show la presentación escenográfica es diferente, lo que demuestra unas buenas ganas de trabajar y un respetable amor por lo que se está haciendo.
Friday, March 11, 2005
Buster Keaton.
La verdad es que disfruté de esos cuatro capítulos como hacía mucho tiempo no disfrutaba de una comedia. Desde la pantalla me hicieron retroceder algunas décadas, a una época en que uno podía reírse inocentemente de una sencilla caída o sorprenderse con un increíble acto de coordinación, acto que muy pocas estrellas de hoy en día se atreverían a realizar. No hay que olvidar que Keaton, además de escribir los guiones, producir, dirigir y actuar también realizaba todas las escenas, aún las más riesgosas. Los efectos especiales existían, pero eran muy limitados y complicados.
Es de notar la escuela que Buster Keaton creó; muchos de los gags que después se verían en otras cintas o -especialmente- en dibujos animados, fueron invención de Keaton. El ritmo que imprimía a sus cortas historias (alrededor de quince minutos cada una) puede decirse que es muy actual, a veces enlanzando los chistes de tal manera que el final de uno es el comienzo del siguiente.
La sencillez de un clásico, el encanto del viejo blanco y negro, y un hombre cuyo cuerpo hiperactivo contrasta con una fuerte inexpresividad facial, pero quien con ello logra arrancarnos una carcajada sincera y sí, es cierto, pero no vergonzoso, casi infantil.
Saturday, March 05, 2005
Side one.
Side One es la primera parte de una trilogía en donde el bueno de Adrian se dará el gusto de -precisamente- hacer lo que le venga en gana. Ya en esta edición llamó a su lado a otro gran experimentador: Les Claypool (Primus) en bajo y a Danny Carey (Tool) en batería.
El resultado no es sorprendente si uno ha escuchado a King Crimson antes. Hay muchos sonidos que parecen sacados de anteriores sesiones o directamnete sampleados. la mayor diferencia se encuentra en la batería, Pat Mastelotto hubiera "llenado" un poco más el ambiente, cosa que se extraña un poco cuando la/s guitarra/s quedan en un "loop" por cierto tiempo. De todos modos el dúo sónico que logran Belew-Claypool bien vale la pena. Hay muchas capas de sonido que producen combinaciones y texturas interesantísimas.
Side One no es un disco fácil, quien no esté un poco acostumbrado a este tipo particular de composición tendrá cierta dificultad para comprender lo que está pasando; pero quien no tenga prejuicios a la hora de acercarse a su equipo de sonido podrá disfrutar de un disco apto para escuchar muchas, muchas veces.
La única contra que le encuentro es la duración: 33 minutos. en esta época en que un CD puede contener más de una hora de música tener que pagar casi 20 dólares por media hora de música es excesivo.
(*) Cuando hablo de "ésta forma de encarar las cosas" con respecto a la experimentación, me refiero al sentido que le da S. Stokanovich en su libro "Fair Play".
Monday, February 14, 2005
G3. Live in Denver. (Satriani, Vai, Malmsteen)
Ésta edición de G3 es la segunda que sale a la venta (la primera incluía a Eric Johnson en lugar de Yngwie Malmsteen; y la tercera es la actual, con Robert Fripp en lugar de Malmsteen y a la que espero con ansiedad) y está dividida en cuatro partes:
1. Joe Satriani.
2. Steve Vai.
3. Yngwie Malmsteen.
4. G3 Jam.
Ya conocía a estos tres guitarristas, y después de ver el concierto solo pude reforzar mis convicciones, las que voy a resumir a continuación y en el mismo orden en que son presentadas las secciones:
1. Creo que Satriani es, lejos, el mejor de los tres. Su técnica no le impide ser expresivo y sus composiciones son variadas. Su set es sólido y equilibrado, permitiéndose tocar una canción suave como "Mignight" junto a un fortísimo clásico como "The Extremist".
2. Steve Vai comienza su set tocando "I Know You're Here" solo en medio del escenario con una guitarra de tres mangos (o diapasones, sería lo correcto). Destreza técnica impecable, aburrimiento asegurado; al igual que en la siguiente canción. Lo mejor fe Vai (Bueno, lo único que vale la pena aquí) es cuando se ponen a tocar junto a sus dos guitarristas acompañantes y Billy Sheehan; pero la verdad es que la cosa va más por el lado circense que por el musical. La destreza técnica de Steve Vai no le impide tapar su pobreza compositiva.
3. Yngwie Malmsteen arranca tocando a mil por hora y termina tocando a mil por hora. Incluso ejecuta un breve set acústico, en el que toca partituras de Bach, pero -obviamente- a mil por hora. Si balanceara un poco más el movimiento de su mano izquierda creo que ganaría muchísimo; pero así lo único que uno obtiene es una sorprendente seguidilla de notas sin cadencia ni gracia alguna.
4. El G3 Jam es, como ya se habrán dado cuenta, un breve set con los tres guitarristas compartiendo el escenario. Ésta parte del show es estupenda, pero claro, dos de las tres canciones son "Little Wing" y "Voodoo Child (Slight Return)" de Hendrix; y ahí sí: a gran composición, grandes técnicos; y el show es el que gana.
En definitiva creo que G3 Live in Denver es un buen show para amantes (o estudiantes) de guitarra o para quienes quieran ver un show de rock en donde algunos músicos están más preocupados por demostrar que pueden tocar muy, muy rápido, aunque la música se pierda por el camino.
Monday, February 07, 2005
Gustav Klimt
Algo así me paso con Gustav Klimt. Lo conocí hace varios años en casa de un amigo -pintor él- mientras lo esperaba en el living de su casa me puse a hojear una Historia del Arte y allí había una reproducción de El Beso, quizás la obra más famosa de Klimt. Poco a poco fui conociendo más obras de este pintor austríaco y El Beso pasó a un segundo plano. Me llamaron la atención obras más arriesgadas de Klimt, obras donde el artista corría riesgos (no pocas veces sus muestras debieron ser suspendidas a causa del escándalo moralista que nunca falta), obras como Danae donde se toma una leyenda mítica literalmente (Esa lluvia de oro que se entre las piernas de la bella Danae no es otro que Zeus, quien enamorado de la joven se acerca a ella de esta forma; de esta unión nacerá Perseo); Judith I (que es la imagen que ilustra éste texto) donde la sensualidad es una parte integrante del cuadro; Goldfish, obra usada por Gustav Klimt como respuesta a sus críticos (La chica que está de espaldas, mostrándole el trasero fue, obviamente, algo deliberado que sus críticos entendieron y no le perdonaron); o Vida y Muerte, donde no falta sensualidad (un tema clave en la obra de Klimt) y donde la destreza técnica se nota más por el hecho de que al menos nueve personas -las que ocupan la mitad derecha del cuadro- se ven compensadas por la solitaria y poderosa figura de la izquierda.
No soy muy afecto a analizar el por qué me gusta tal o cual pintor o músico (sí lo he hecho con los escritores) y estoy convencido de que no hay que buscar demasiadas razones; uno debe pararse frente a un cuadro y éste debe transmitir algo, si no es así pasemos al siguiente y no perdamos más tiempo; para mí, Klimt entra en la extraña categoría de esos pintores cuya obra completa me transmite algo, por eso, como dije antes, estoy seguro de que Klimt es alguien que me va a hacer mucha compañía durante (espero) mucho tiempo.
Saturday, January 22, 2005
La ley bajo los escombros.
Gabriel Levinas nos ofrece en este breve volumen una serie de pruebas que, si bien no nos llevan sobre pista de los culpables, nos hacen ver que tampoco hay muchas posibilidades de que esto suceda. El libro está muy bien documentado y la presentación de los datos -al igual que su análisis- es concisa y equilibrada (a éste respecto el libro incluye en su parte final la reproducción total de un reportaje realizado por Horacio Bervitsky, en el que el abogado Gregorio da razones opuestas a las del propio Levinas).
Hay veces que debemos bajar de los etéreos aires de la literatura y revolcarnos un poco en la miseria que nos rodea. No es placentero, pero si no lo hacemos corremos el riesgo de cegarnos por voluntad propia, y si bien "los macarras de la moral", como bien dice Serrat, son quienes tienen más posibilidades de salirse con la suya, por lo menos uno debe tener el buen tono de no ayudarlos en sus intenciones.
Thursday, January 20, 2005
Hero
Pero aún dentro del amplio espectro de películas que se incluyen dentro del genérico término de cine, no soy muy afecto a las películas donde la acción prime por sí misma, sin el apoyo de una buena historia que la justifique; no soy muy afecto, en síntesis, a las películas de artes marciales en general o películas -como decía un amigo no sin cierto dejo despectivo- "de chinitos voladores".
Así que cuando alguien apareció por casa con Hero me preparé paraun par de horas de patadas, trompadas, huesos rotos y acrobacias varias, todo machacado con gritos cortos y chillidos agudos.
Y bien, la realidad fue bien otra: debo reconocer que me sorprendí. Hero resultó ser una muy buiena película. Sí, ahí están las peleas y todo eso, pero éstas son realizadas como una danza, persiguiendo un fin coreográfico; con una fotografía asombrosa y un ligero tono simbólico.
Las actuaciones son buenas, medidas, pero hay que reconocer que el idioma pesa mucho a la hora de la inevitable personificación. Aún así se hace notar la mano del director a la hora de mantener a los distintos personajes casi a un mismo nivel de atención, cosa que ayuda mucho al desarrollo de la trama y al equilibrio general de la historia.
Dejo para lo último el comentario sobre lo mejor de la película: el guión. No creo estar muy lejos de la verdad cuando supongo que hay en Hero algún homenaje a Rashomon de Akira Kurosawa. En ésta última, algunas personas deben declarar ante unos jueces sobre un crimen, las distintas historias que cada uno narra sobre los hechos nos son mostradas según los ppersonajes las van narrando, así, el espectador va recreando los verdaderos hechos. En Hero, un personaje solitario se enfrenta al emperador, y desde aquí el medio narrativo es similar: a medida que el personaje narra la historia los hechos nos son mostrados a los espectadores. En ambas películas la tensión crece de manera similar; a primera historia nunca es la verdadera y a cada nueva narración nuevos datos se suman para aclarar ciertos puntos importantes.
Como en toda película de tono heroico, grandilocuente, Hero está plagada de acciones humanas que rozan lo increíble o lo magnífico, pero estos hechos nos son mostrados más como símbolos que como realidades, y están hechos con tan buen gusto y delicadeza que en ningún momento caen en el absurdo o ridículo. Afortunadamente.
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